Corría el año 1997 cuando al César Josefus Orologius, joyero y relojero de profesión en su vida real, se le ocurrió la peregrina idea de acuñar monedas romanas para su uso real, en los comercios que la aceptasen, durante la celebración de las fiestas romanas.  Contando, como siempre, con el apoyo del ayuntamiento vio la luz la primera moneda, con una tirada pequeña y que hoy día está altamente valorada por los coleccionistas dada su rareza. Fue tal el éxito de la iniciativa que hemos llegado a la moneda vigésima en el año 2017, se pasó de acuñar 500 monedas de 500 denarios, así se llama la moneda romana, hasta las 1800. Josefus Oroglogius “murió” dando paso al nuevo César, Octavio Augusto, quien continua con la tradición. Las monedas ya se pueden usar a lo largo de todo el año y cada vez en más establecimientos. Su valor correspondió en su momento a la moneda de 500 pesetas  actualmente a 3 euros. Los astures también deseaban tener su propia moneda y el Caudillo decidió hacer lo propio en el año 2010, pasándose a llamar As. Esta iniciativa privada, sufragada y gestionada personalmente tanto por el César como por el Caudillo, nos permite una experiencia completa de recreación si nos animamos a comprar con estas monedas.

Debido a la gran demanda tanto de astorganos como de turistas, la Asociación, junto con el César y el Caudillo, trabaja para que siempre haya un lugar donde encontrar las monedas. Desde enero de 2018, se pueden encontrar en el Café Santocildes, también conocido como “El bar de Pipo”, ciudadano de Astorga y amigo de la Asociación, que gestiona desinteresadamente  el BANCO ASTUR-ROMANO todos los días del año.

El Café-Banco se sitúa en la Plaza de Santocildes, a apenas 15 metros de la Plaza Mayor de Astorga