El César es quien representa a Astorga allá donde la ciudad lleva las fiestas, El César es quien arenga a sus fieles para participar en el circo y apalizar a los astures, El César es quien acuña monedas con su esfuerzo personal y económico, El César es quien se hace o compra sus propios trajes para poder dar buena imagen de la ciudad, El César es quien más de una vez acoge invitados de otras civitas, El César es quien deja su trabajo para poder llevar el nombre de Astorga, su historia y sus fiestas allá donde se le reclama, El César, siempre presente donde se le reclame. y es así como la ciudad llega a su tercer César en el año 2015 de nuestra era,

Octavio Augusto,  vinculado desde niño a la fiesta y siempre gran activista de ella, Isaac de la Fuente. De hecho si nos hundimos en la hemeroteca no serán pocas las fotos que encontremos de él al lado del antiguo César, con sus propias catapultas o con la corona de laurel de los vencedores del Circo, se ha ganado el cargo con sudor, sangre y sandías.  Octavio Augusto mismo nos confiesa, en su humildad a pesar de cargar con un Imperio sobre sus hombros, en una entrevista inter-temporal qué es para él ser El César:

“Mi cargo como César es un sueño hecho realidad, ya que siempre he estado al lado de el anterior César y he querido emularlo. Participé en los actos de esta fiesta desde que tengo uso de razón, ya hace más de 20 años al lado de mi padre, con mis amigos en los primeros concursos de catapultas y luego participando en el circo año tras año sin encontrar rivales que nos desbancaran. Participé siempre con la idea en el pensamiento de llegar a ser Cesar algún día, pero con el respeto que Josefus se merecía. Por eso vi la ocasión de presentarme al cargo frente a un digno competidor como mi fiel guardia pretoriano Joaquín. Una vez ganadas las elecciones y mi sueño cumplido no hay día que no ansíe desempeñar mi cargo y vestir un traje nuevo, acuñar una nueva moneda, trasladarme a otras ciudades, ir a colegios… aunque este cargo tiene de contraprestación el gasto económico que conllevan los trajes, las monedas (de titularidad privada), las salidas y sobre todo la disposición horaria para ir a presentaciones, representaciones, viajes institucionales etc… pero a mí todo eso no me importa por la gran satisfacción que me produce el cargo”.